Este es gonzaloarango, el de Andes, quien despertó odios y amores por allá en los 60´S, aún los sigue despertando aunque ya mucha tierra ha caido sobre su tumba. Muchos lo llamaron profeta, mesías...fue el estandarte de una generación que con patadas de ahogado intentaba sublevarse ante una sociedad burguesa, minada por la insatisfacción de jóvenes que estaban cansados de los paradigmas instaurados por la sociedad, allí nació el Nadaísmo del puño y letra de Gonzalo y otros cuantos que aún sobreviven, artistas, escritores, personajes desconocidos para la mayoría de jóvenes el día de hoy, eso da tristeza. Si un muchacho promedio de hoy le preguntan qué fue el Nadaísmo, quién fue Gonzalo Arango, Jaime Jaramillo Escobar, Jotamario Arbelaez, Amilcar Osorio, entro otros, se quedan mudos, dicen que eso fue historia patria, no les interesa...
Con arengas Gonzalo hizo creer a muchas personas que había que oponerse a lo establecido, una especie de anarquismo colombianizado. Después de muchos años Gonzalo terminó "decapitando" su ideal, abortando a su hijo y empezó a nadar por los ríos de la nueva era. Sus escritos descarnados, oscuros, pesimistas fueron transmutándose en letras de luz, con el nuevo amor que llegó desde Inglaterra, Angelita, llegó el cambio, ya la musa había cambiado. En su haber dejó obras maravillosas, en mi opinión; no fue el mejor de los poetas Nadaístas pero su prosa era dinamita. Al principio imagino que Gonzalo quería perderse entre las balas como lo hizo Rimbaud, como lo hizo Desquite o perderse con Angelita entre las playas de Providencia, ni lo uno ni lo otro. Escribo estos párrafos para recordar a un gran escritor que como muchos se pierde en la memoria de nuestra Patria Boba. He aquí un poco de su vida, obra y muerte:
Poeta, periodista, dramaturgo y narrador colombiano. Funda y anima el nadaísmo, revaloración de los movimientos europeos de vanguardia con cierto énfasis en los postulados dadaístas y surrealistas. Escribe los manifiestos que configuran los planteamientos poéticos del grupo y edita, con Jaime Jaramillo Escobar, X-504, la revista Nadaísmo 70. Colabora con publicaciones como Nueva Prensa, Cromos, El País y El Tiempo, de Colombia y de El Corno Emplumado, de México y Zona Franca, de Venezuela. Entre sus obras se cuentan los volúmenes de relatos Sexo y saxofón (1963), La consagración de la nada (1964), Los ratones van al infierno (1965), la compilación de textos periodísticos Prosas para leer en la silla eléctrica (1966), los libros de poemas Providencia (1972), ilustrado por su compañera, la cantante y pintora inglesa Angelita, y Fuego en el altar (1974) varias piezas de teatro y la antología Obra negra, cuya preparación corre a cargo del poeta nadaísta Jotamario y se publica en México en 1974. Muere en un accidente automovilístico, tras convertirse al catolicismo y renegar de los postulados más radicales del nadaísmo. De edición póstuma son Correspondencia violada (1980), el libro de poesía Adangelios (1985) y las Memorias de un presidiario nadaísta (1991).
He aquí un recorte de uno de sus escritos:
El testamento del profeta
| Yo, Gonzalo Arango, dejo: Mi mala reputación a la familia. Mi mal olor a la International Pretoleum Company. Mi tiempo perdido al Tesoro Nacional. Mi cerebro a una babosa. Mi corazón al pez espada. Mi ángel de la guarda a la Academia de Historia. Mi alma inmortal al primer gusano. Mi sexo a la medusa de cabellos de serpiente. Mis dos pies a la memoria de Arthur Rimbaud. Mi gloria a los pobres de espíritu. Mi felicidad a los psiquiatras. Mi sífilis a la posteridad. Mi mano derecha a la revolución. Mi izquierda al Manco de Lepanto. Mi ombligo al Museo del Oro. Mis zapatos rotos al Nadaísmo. Mi caja de dientes al enterrador. Y mi intestino delgado a la República de Colombia. |
